Sunday, March 2, 2014

La vejez no existe, solo existe la pena


La vida es bella, lo dice la película italiana del mismo nombre. Y en realidad lo es. Todo es actitud, solo eso.  Ayer escuchaba una amiga hablando del libro"El Poder del Ahora", dejar el pasado atrás, ya no existe. ¿Y el futuro? ¿Qué es eso? Para las lenguas nativas americanas no existe el mañana. Vivamos hoy, disfrutemos del ahora. Este grupo musical se presentó hoy en el Parque La Flora donde camino al menos tres veces a la semana y hacia parte de Eco Yoga Festival, una sorpresa en realidad. Conocimos gente interesante, como una austriaca, Daniela, enamorada de Colombia preparando una rica torta de banano receta de su abuelo. Compramos el almuerzo de hoy a Govinda, comunidad Hare Krishna de la ciudad, quienes participaron activamente en el evento. Fue una mañana muy agradable.

Edith Wharton, escritora estadounidense escribió esto hacia 1934 y es parte de su autobiografía "Una mirada atrás". Que no nos invada la pena ni el hábito y no recordemos por mucho tiempo los enfados.

"La vejez no existe; sólo existe la pena. Con el paso del tiempo he aprendido que esto, aunque cierto, no es toda la verdad. Otro generador de vejez es el hábito: el mortífero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora día tras día, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardía. Afortunadamente, la vida inconsecuente no es la única alternativa, pues tan ruinoso como la rutina es el capricho. El hábito es necesario; es el hábito de tener hábitos, de convertir una vereda en camino trillado, lo que una debe combatir incesantemente si quiere continuar viva. Pese a la enfermedad, a despecho incluso del enemigo principal que es la pena, una puede continuar viva mucho más allá de la fecha usual de desintegración si no le teme al cambio, si su curiosidad intelectual es insaciable, si se interesa por las grandes cosas y es feliz con las pequeñas.. Otra ventaja (igualmente accidental) es que yo no recuerdo por mucho tiempo mis enfados. Raramente olvido una ofensa a mi espíritu, ¿quién la olvida? Pero la vida la recubre con un rápido bálsamo, y queda registrada en un libro que raras veces abro."
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